¿Quién era Abdullah?

El pensamiento de Neville influyó en una amplia variedad de pensadores y escritores espirituales, desde el autor más vendido Joseph Murphy hasta el iconoclasta místico Carlos Castañeda y ahora además es más conocido por la difusión de sus conferencias y libros digitalizados a través de Internet. Más aún, la reputación de Neville está creciendo a medida que sus enseñanzas místicas se relacionan con problemas clave en el debate de la física cuántica de hoy.

El pensamiento místico de Neville influyó en muchos pensadores y escritores espirituales, desde el autor más vendido Joseph Murphy hasta el iconoclasta místico Carlos Castañeda y su fama crece cada vez más desde que se difunden sus conferencias y libros a través de Internet. Y a pesar de que han pasado más de cuarenta años desde que no está en este plano, sus enseñanzas se relacionan con problemas clave en el debate de la física cuántica actual.

Sabemos muy poco sobre este maestro espiritual que ejerció una gran atracción en la escena espiritual estadounidense de mediados del siglo XX. Neville cultivó un aire de misterio, que ha contribuido a la curiosidad en torno a sus ideas y de dónde provienen.

Neville manifestó que su primer acercamiento al poder del pensamiento creativo se produjo mientras vivía en una habitación alquilada en el Upper West Side de Manhattan, eran los tiempos de la Gran Depresión. Su carrera teatral se había estancado y sin dinero en los bolsillos. “Después de doce años en Estados Unidos, era un fracaso para mis propios ojos”, dijo más tarde. El joven de 28 años ansiaba pasar la Navidad con su familia en Barbados; pero no podía permitirse viajar.

Por ello, el relato de Neville, acerca de su maestro Abdullah podría parecer algo imaginario, a excepción de otra figura muy conocida en la tradición del Pensamiento Positivo que, hacia el final de su vida, hizo sus propias afirmaciones de haber conocido a Abdullah.

El escritor era Joseph Murphy, quien llegó desde Irlanda a la ciudad de Nueva York a principios de la década de 1920 con un título de química y su pasión por el estudio de la metafísica. Murphy es muy conocido por su Bestseller de 1963 El poder de la mente subconsciente. Libro que sigue siendo una de las obras más interesantes y populares de la metafísica y el Pensamiento Positivo. Poco antes de su muerte en 1981, Murphy, en una serie poco conocida de entrevistas publicadas por un periódico en francés en Quebec, describió su propio encuentro con el misterioso Abdullah. El entrevistador Bernard Cantin relató esta historia en su libro de diálogos con Murphy de 1987:

Fue en Nueva York donde Joseph Murphy también conoció al profesor Abdullah, un hombre judío de ascendencia negra, originario de Israel, que conocía, en cada detalle y todo el simbolismo de cada uno de los versos del Antiguo y el Nuevo Testamento. Esta reunión fue una de las más significativas en la evolución espiritual del Dr. Murphy. De hecho, Abdullah, quien nunca había visto ni conocido a la familia de Murphy, afirmó rotundamente que Murphy provenía de una familia de seis hermanos, y no cinco, como el mismo Murphy había creído. Más tarde, Murphy, intrigado, interrogó a su madre y supo que, de hecho, había tenido otro hermano que había muerto unas horas después de su nacimiento y del que nunca más se volvió a hablar.

Bernard Cantin

A mediados de la década de 1950, la historia del aprendizaje de Neville bajo la tutoría de un misterioso maestro, ejerció influencia sobre un escritor en ciernes, cuyas propias memorias del descubrimiento místico lo convirtieron en un nombre casi familiar: Carlos Castañeda.

Castañeda compuso sus propias historias de mentoría con un instructor misterioso, que en este caso sería un hechicero nativo americano llamado Don Juan. Castañeda descubrió a Neville por primera vez a través de una persona de la que él estaba interesado en Los Ángeles, su nombre era Margaret Runyon, una estudiante muy dedicada de Neville. Prima del narrador estadounidense Damon Runyon, Margaret le regaló a Carlos un delgado volumen de Neville llamado The Search, en el que estaba inscrito su nombre y número de teléfono.

Así empezaron una relación en la que Runyon hablaba con frecuencia sobre su maestro místico Neville a Castañeda, pero él respondía con poco interés, salvo una excepción. En sus memorias, Runyon recordó que Castañeda estaba fascinado cuando la conversación se centró en el maestro exótico de Neville:

“…más que el mensaje, fue el propio Neville lo que atrajo a Carlos. Él era muy misterioso. Nadie estaba realmente seguro de quién era o de dónde había venido. Existían vagas referencias a Barbados en las Indias Occidentales y que él era hijo de una familia muy rica con plantaciones, pero nadie lo sabía con certeza. Ni siquiera podían estar seguros de Abdullah, su maestro indio, que siempre estaba en la selva o en algún otro lugar. Lo único que realmente sabías era que Neville estaba aquí y que volvería la próxima semana…”

Había“, concluye ella, “un cierto poder de atracción en esa situación de libertad, en la falta de pasado y Carlos lo sabía.”

¿Existía realmente un maestro llamado Abdullah que enseñó a Neville y Joseph Murphy?

Existe un candidato posible que podría ser la figura de un místico nacionalista negro de los años veinte y treinta llamado Arnold Josiah Ford. Al igual que Neville, Ford nació en Barbados, en 1877, hijo de un predicador itinerante. Ford llegó a Harlem alrededor de 1910 y se estableció como una voz líder en el movimiento etíope, un precursor del rastafarianismo jamaicano.

Ambos movimientos sostuvieron que la nación africana oriental de Etiopía era el hogar de una tribu israelita perdida que había preservado las enseñanzas de un sistema místico de creencias africano. Ford se consideraba un israelita original y un hombre de auténtica ascendencia judaica. Al igual que Abdullah, Ford fue considerado un “rabino etíope”. Las fotografías que existen de él, lo muestran como un hombre digno, de aspecto algo severo, con la mandíbula apretada, una mirada penetrante y con turbante, al igual que el Abdullah de Neville. El propio Ford cultivó un aire de misterio, atrayendo “mucha especulación apócrifa y a menudo contradictoria”, señaló Randall K. Burkett, un historiador de los movimientos nacionalistas negros.

Ford vivió en Nueva York al mismo tiempo que Neville comenzó sus estudios con Abdullah. Neville recordó su primera reunión con Abdullah en 1931; y los registros del censo de los Estados Unidos muestran que Ford vivía en Harlem en West Street 131 en 1930. (También figuraba en la misma dirección en 1920, poco antes de la llegada de Joseph Murphy). El historiador Howard Brotz, en un estudio del movimiento judío negro en Harlem, escribió sobre Ford: “Es cierto que estudió hebreo con algún maestro extranjero y fue un enlace clave” al comunicar “aproximaciones del judaísmo talmúdico” desde el movimiento etíope. Esto encajaría con la descripción que hace Neville de Abdullah que lo instruye en hebreo y Cabalá. (Cabe señalar que los ocultistas de principios del siglo XX a menudo usaban libremente el término Cabalá para denotar cualquier tipo de estudio judaico).

Más aún, la filosofía etíope de Ford poseía una metafísica mental. “La filosofía”, señaló la historiadora Jill Watts, “…contenía un elemento de poder mental, para muchos seguidores del etiopismo suscrito a la curación mental y creía que las circunstancias materiales podían ser alteradas por el poder de Dios. Tales nociones eran muy parecidas a los principios del Nuevo Pensamiento…” Ford también fue uno de los primeros partidarios del pionero nacionalista Marcus Garvey y se desempeñó como director musical de la Asociación de Mejora Universal Negra de Garvey. Garvey también había empapado su movimiento con la metafísica y la fraseología del Nuevo Pensamiento.

Las similitudes entre Ford y Abdullah son sorprendentes: el rabino negro, el turbante, el estudio del hebreo, la metafísica del poder mental, la conexión de Barbados y el marco temporal. Todo sugiere a Ford como un candidato posible para el esquivo Abdullah.

Sin embargo, hay demasiados vacíos en los antecedentes de Neville y Ford para permitir una conclusión. Los registros de la vida de Ford se vuelven más vagos después de 1931, año en que partió de Nueva York y emigró a Etiopía. El emperador etíope Haile Selassie, después de su coronación en 1930, ofreció concesiones de tierras a cualquier afroamericano dispuesto a trasladarse a la nación del este de África. Ford aceptó la oferta. El momento de la partida de Ford es el mayor golpe a la teoría de Abdullah-Ford. Neville dijo que él y su maestro habían estudiado juntos durante cinco años. Obviamente, esto no habría sido posible con Ford, quien aparentemente había salido de Nueva York en 1931, el mismo año en que Neville dijo que él y Abdullah se conocieron por primera vez.

Finalmente Ford viajó a África junto con varios seguidores estadounidenses del etiopismo, para aceptar las concesiones de tierras ofrecidas por Haile Selassie. Sin embargo, la vida de Ford en el campo etíope, es un período tristemente escaso en registros, pero pudo haber sido una existencia difícil para el músico urbano. Un hombre desarraigado del entorno metropolitano a una edad avanzada para instalarse en un paisaje agrícola nuevo y desconocido. Mientras tanto, Etiopía se enfrentaba a la amenaza de invasión de la Italia fascista. Ford murió en Etiopía en septiembre de 1935, unas semanas antes de que las tropas de Mussolini cruzaran la frontera.

Si bien la migración de Ford va en contra de la línea de tiempo de Neville, hay otras formas en que Ford puede encajar en el mito de Abdullah. Neville podría haber extrapolado a Abdullah del personaje de Ford, después de pasar un tiempo más bien breve con Ford. O Abdullah pudo haber sido un compuesto metafórico de varias figuras contemporáneas, tal vez incluyendo a Ford. (Neville pudo haber insinuado lo mismo, especialmente a la luz de su amor por el simbolismo hebreo. Cariñosamente llamó a Abdullah “Ab” para abreviar una variante del hebreo para “padre” abba. Neville puede haber creado un mítico “padre mentor” de varios maestros.) O, finalmente, Abdullah pudo haber sido un invento de Neville, aunque este escenario no explicaría el registro de Joseph Murphy.

Puede que la historia completa nunca se conozca, pero la noción de dos jóvenes buscadores del conocimiento de la metafísica, Neville y Murphy, que viven en Nueva York antes de la guerra y estudian con un maestro esotérico afroamericano, ya sea Ford u otro, es totalmente plausible. Las corrientes entrecruzadas del movimiento de poder mental en la primera mitad del siglo XX produjeron colaboraciones entre una amplia gama de viajeros espirituales, que atravesaron el paisaje metafísico con una pasión por el desarrollo personal y la reinvención.

AFIRMAR: Lo hice. Lo estoy haciendo. Y continuaré haciéndolo hasta que lo que he hecho esté perfectamente externalizado en mi mundo. Neville y Abdullah.