La Magia de Creer Capítulo II (Primera parte)

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Experimentando con la Mente

Con el fin de mantener un claro entendimiento de esta materia, deberías pensar un poco en reflexionar sobre este tema y en sus fenómenos. Nadie sabe lo que es en realidad el pensamiento, algunos creen que es una suerte de acción mental, pero como el elemento desconocido de la electricidad, vemos sus manifestaciones en cada lugar. Lo vemos en las acciones y expresiones de un niño, en una persona mayor, en los animales y en grados variables en todo ser vivo. Cuanto más contemplamos y estudiamos el pensamiento, más nos damos cuenta de su fantástica fuerza y el poder ilimitado que tiene.

Mira a tu alrededor mientras lees esto. Si estás en una habitación amoblada, tus ojos te dicen lo que estás mirando en una serie de objetos inanimados. Eso es cierto en lo que se refiere a la percepción visual, pero en realidad lo que ves son los pensamientos e ideas que han llegado a materializarse a través del trabajo creativo de algunas personas que trabajaron en ello. Primero fue un pensamiento, que creó aquel mueble, que fabricó la ventana de cristal, que dio forma a los acabados y cortinas.

El automóvil, los rascacielos, los grandes aviones que surcan la estratosfera, la máquina de coser, el diminuto alfiler, mil y una cosas, millones de objetos. ¿De dónde provienen? Sólo de una fuente: De esa extraña fuerza, el pensamiento. A medida que analizamos, más nos damos cuenta de que estos logros y todas nuestras posesiones vinieron a nosotros como resultado del pensamiento creativo. Ralph Waldo Emerson declaró que el origen de cada acción es el pensamiento, cuando tú entiendas eso, empezarás a comprender que nuestro mundo está gobernado por el pensamiento y que toda cosa externa tiene su contraparte original dentro de la mente. Es tal como dijo Buda, muchos siglos atrás: “Todo lo que somos, es el resultado de lo que pensamos”.

Tu misma vida es tu pensamiento y el resultado de tu proceso mental. Tu piel, huesos, músculos pueden reducirse en 70 por ciento en agua y otros químicos de poco valor, pero tu mente y lo que tú piensas te hace en realidad lo que eres. El secreto del éxito no se encuentra fuera, sino dentro de los pensamientos del hombre.

En sentido figurado, los pensamientos hacen gigantes a los pigmeos y a menudo, convierten a los gigantes en pigmeos. La historia está llena de relatos de cómo los pensamientos dieron fuerza a hombres débiles y también debilitaron a hombres fuertes y puedes ver la evidencia de cómo funciona esto constantemente a tu alrededor.

No comes, usas ropa, subes a un autobús, conduces un coche, enciendes la televisión, lees un periódico o levantas un brazo sin un pensamiento anterior que te impulse a ello. Mientras lo haces, consideras esos movimientos como más o menos automáticos, posiblemente causados por algunos reflejos físicos pero detrás de cada paso que das en la vida, no importa en qué dirección, hay una fuerza formidable y poderosa, es el pensamiento.

La forma en que caminas, la forma en que te comportas, en la que hablas, tu forma de vestir, todo refleja tu forma de pensar. Un aspecto desaliñado es una indicación de un pensamiento desaliñado, mientras que un aspecto erguido y alerta es el signo exterior de la fuerza y la confianza internas. Lo que exhibes externamente es lo que eres internamente. Eres el producto de tus propios pensamientos.

Lo que crees de ti mismo, es en lo que te transformas.

El pensamiento es la fuente original de toda riqueza, éxito, ganancia material, todos los descubrimientos e inventos y todos los logros. Sin él, no existirían las medicinas, los grandes museos, grandes novelas o piezas de teatro, todo el confort moderno. En conclusión, no hubieran existido los avances en la vida a través de los tiempos.

Tus pensamientos –aquellos que predominan- determinan tu carácter, tu carrera y tu vida cotidiana. Podemos comprenderlo a través de la siguiente declaración: “Los pensamientos de un hombre lo crean o lo destruyen.” Entenderás de que no puede haber acción o reacción, ya sea buena o mala, sin la fuerza generadora del pensamiento que les de origen, podemos verlo más claramente cuando dice la Biblia: “Porque todo lo que el hombre sembrare, eso también recogerá” y en palabras de Shakespeare: “No hay nada bueno o malo, pero el pensamiento lo crea“.

Sir Arthur Eddington, afamado físico inglés, dijo que hasta un punto totalmente insospechado, el universo en que vivimos es la creación de nuestras mentes; mientras Sir James Jeans, que era igualmente famoso en el mismo campo que Eddington, sugirió que el universo es una mera creación resultado del pensamiento de alguna gran mente universal que subyace y coordina todas nuestras mentes.

Más recientemente, la ciencia ha descubierto paralelismos entre el comportamiento de partículas sub-atómicas y varios principios de la metafísica oriental. Los grandes científicos y pensadores no son los únicos que dan voz a las ideas de los hombres más sabios de la antigüedad y confirman el principio fundamental de este libro.

Casi desde el principio de la humanidad, los hombres han sido moldeados por aquellos que conocen el gran poder de la mente. Todos los líderes religiosos, reyes, guerreros y estadistas, comprendieron esta ciencia y han sabido que la gente actúa como ellos piensan, que reaccionan a los pensamientos de otros, especialmente cuando ese pensamiento tiene más fuerza y es más convincente que el de ellos mismos. En consecuencia, los hombres de pensamiento dinámico poderoso siempre han convencido a las personas apelando a sus mentes, a veces para conducirlos a la liberación y otras a la esclavitud. No ha habido un periodo en la historia en que tengamos más razones para estudiar nuestros propios pensamientos, conocerlos y aprenderlos para mejorar nuestras vidas aprovechando la gran fuente de poder que hay dentro de cada uno de nosotros.

Indudablemente, nos convertimos en lo que prevemos. Hubo una vez que yo me reía de la gente que hablaba del poder magnético del pensamiento, cómo el pensamiento se correlaciona con su objeto, como puede afectar a la gente y a los objetos inanimados aún a grandes distancias. Pero no suelo reírme más, ni tampoco los demás que conocen su poder porque más tarde o más pronto llegamos a darnos cuenta de que el pensamiento puede cambiar la superficie del globo entero.

George Russell, famoso editor y poeta, citó una vez que nos convertimos en aquello que contemplamos y ciertamente lo demostró en su propia vida, llegando a ser un gran escritor, lector, pintor y poeta. No obstante, debe tenerse en cuenta que no todos los pensamientos son nuestros, por lo menos no se originaron en nosotros, también somos moldeados por los pensamientos de otros, por lo que oímos en conversaciones, leemos en los periódicos, revistas y libros, lo que vemos en las películas, televisión, radio, incluso por comentarios casuales de los que pasan a nuestro alrededor. Esos pensamientos nos bombardean constantemente. Algunos de ellos armonizan con nuestros propios pensamientos y abren el camino para visionar mejores cosas en nuestra vida y nos ayudan. Pero muchas veces esos pensamientos nos desaniman, dañan nuestra autoestima y nos apartan de nuestros mejores propósitos. Esos son el tipo de pensamientos que nos generan problemas. Más adelante explicaré cómo mantenerse alejado de ellos.

Pocos piensan realmente en la ley de causa y efecto y sus aplicaciones en el funcionamiento de la mente, mucho menos se comprende el significado de la frase: “Todo está en el interior, nada fuera de él” o “La mente es la fuente de poder”. Una explicación superficial de esto apareció en un artículo titulado “El Dorado” publicado en una crónica de finanzas y comercio el 10 de diciembre de 1932:

“El Dorado, un país rico sin precedentes en oro y joyas, se encuentra en la puerta de cada hombre. Tu prosperidad se encuentra bajo tus pies, tu suerte está en tus manos. Todo está dentro, nada está fuera. Aunque a menudo parece que los hombres y los pueblos por pura suerte, avaricia, fuerza, sobredimensionados golpean las bonanzas y navegan con buen tiempo en el mar de la prosperidad. Los hombres, individual o colectivamente, están llamados a la vida en abundancia. Esto es un hecho evidente. La religión y la filosofía lo confirman, la historia y la ciencia lo prueban. ‘Para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia’ es la ley. ¿Qué buscas? Paga el precio y llévatelo. No hay límites para proveerlo, pero cuanto más valioso sea lo que buscas, más alto el precio. Para todo lo que obtenemos, debemos intercambiar el oro de nuestros propios espíritus.  

¿Dónde encontrar el oro del Todo Poderoso? Uno obtiene el oro del espíritu cuando se encuentra a sí mismo. Cuando te encuentras a ti mismos, encuentras la libertad y todas las riquezas, alcanzas tus metas y prosperidad.  ¿Crees que son palabras vanales? No. La evidencia palpable de esto es la Historia de América, toda su historia. La prueba concreta es evidente, aún en eventos actuales si abrimos los ojos. Nada sustancial, duradero, poderoso, o el movimiento nunca se logró, ni nunca se podrá lograr, excepto por los hombres [que han descubierto] en ellos mismos el oro del espíritu que manda dominio, poder y logro. Los hombres que se conocen a sí mismos saben que todas las cosas materiales y las ideas tienen una base o contraparte espiritual. Ellos lo ven en el dinero, en el crédito. La ley de la oferta y la demanda, no es para un hombre despierto simplemente un principio económico, sino una manifestación material de la ley espiritual. Los hombres buscadores de libertad ven el mismo principio funcionando en la gravitación, en las afinidades químicas, en el macro y microcosmos.

“América ha sido el más grande de ‘Los Dorados’, el escenario en el que muchos hombres que se encontraron a sí mismos trabajaron en su bonanza y en sus milagros de pensamiento para el enriquecimiento de sí mismos y de los demás en general. Sin explotación, solo una lluvia de regalos, comprados fácilmente por espíritus libres y generosamente dispersos en todas las manos de acuerdo con la ley de negociación del Original, el Propietario Permanente y el Primer Productor. El hombre de acción auto-determinado, puede usar todo el dinero, crédito y bienes de capital. MacKay, O’Brien, Hearst, y Fair, jóvenes americanos valientes de 1849, encontraron el oro en sí mismos, antes de que se hicieran ricos en California, seguramente fue así y se dijeron el uno al otro “Si hay oro ahí, obtendremos nuestra parte”.

Cuán grande debe ser la riqueza espiritual de aquel hombre autodeterminado como James J Hill que contruyó el Gran Ferrocarril del Norte desde la nada hacia la nada, en un desierto donde no vivía nadie. Su locura fundó un imperio. Por su fuerza espiritual convirtió los bosques y llanuras en miles de Dorados y la misma fuerza dirigió todo el oro y el crédito que se necesitaba para los mercados de Ámsterdam y Londres y habilitó a millones de estadounidenses a descubrir por sí mismos la gran bonanza en el frio Noroeste.

Thomas A. Edison dijo, pocos años antes de morir: ‘Las ideas vienen desde el espacio, esto podría parecer asombroso e imposible de creer, pero es verdadero. Las ideas vienen de fuera del espacio’. Seguramente Edison debía conocer, por qué pocos hombres alguna vez recibieron o dieron más ideas… Dejemos que cada hombre busque dentro de sí mismo El Dorado. El poder es abundante. La fuente es inagotable. Como los padres canónicos de la Iglesia expresaron, lo que recibimos va de acuerdo al tamaño de nuestro recipiente. No es el poder lo que falta, es la voluntad. Cuando uno se encuentra a sí mismo, la voluntad se establece automáticamente hacia El Dorado.

Para una completa y poderosa imaginación cualquier cosa puede ser traída a su forma concreta. El gran físico Paracelso dijo: ‘El espíritu humano es algo tan grande que ningún hombre puede expresarlo; si pudiéramos comprender correctamente la mente del hombre, nada nos sería imposible sobre la tierra.’ A través de la fe, la imaginación es vigorizada y completada, pues realmente sucede que cada duda estropea su perfección. La fe debe fortalecer la imaginación, porque la fe estableció la voluntad. La fe es personal e individual. La salvación, de cualquier forma que tú la tomes, es personal. La fe viene al encuentro de uno mismo. Éste auto-encuentro establece una realización clara de la identidad de uno con la eternidad. Los hombres fuertes y autodeterminados construyeron El Dorado de América. ‘El hombre se conoce a sí mismo, a su propio yo individual’. Es eternamente el mandamiento supremo. Los conocedores de sí mismos siempre habitan en El Dorado; beben de la fuente de la juventud y son todo el tiempo los dueños de aquello que desean disfrutar”.

El Dorado 1932

Las palabras de Paracelso que acabo de citar son dignas de ser releídas, una vez captas su significado y descubres cómo aplicar el principio, ciertamente tendrás más luz para ser exitoso en tus empresas. Sin embargo quiero señalar que el trabajo solo no traerá éxito, el mundo está lleno de gente que ha trabajado duro pero han tenido pocas recompensas. Algo más que trabajar duro es necesario; a saber, pensamiento creativo y firme creencia en su capacidad para ejecutar sus ideas. La gente exitosa a través del tiempo ha logrado tener éxito a través de sus pensamientos. Sus manos fueron simplemente ayudantes de sus cerebros.

Otro punto importante: para el éxito es necesario que tu deseo sea obsesionante, tus pensamientos y objetivos deben ser coordinados y tu energía estar concentrada y aplicada sin dejarla de lado. Podría ser que tú quieras ser rico o famoso, o tener una posición reconocida, cada persona tiene su propia idea de lo que significa el éxito, pero sea como sea que consideres el éxito, puedes tener tus objetivos siempre dispuestos a convertirlos en el deseo ardiente de tu vida.

¿Te parece difícil? No lo es del todo. Usando la fuerza dinámica de creer, puedes establecer todas tus fuerzas internas  en marcha para alcanzar tus objetivos. Si estás casado, recuerda la experiencia emocional y estimulante de cortejar a la persona que quieres desposar. Ciertamente no era algo estresante, todo lo contrario ¿Pero qué estabas usando, si no esta misma ciencia, aunque inconscientemente? Desde que tuviste la idea hasta que te casaste, el deseo de conquistar a tu pareja era superior en tu mente. El pensamiento, la creencia, está contigo a cada minuto de tu día y durante tus sueños al dormir.

Tienes una clara muestra del rol que el pensamiento y el deseo desempeñan en tu vida, lo primero para determinar es precisamente lo que tú quieres hacer. Comenzando con la idea general que tú simplemente quieres ser exitoso –como la mayoría quiere- es demasiado superficial. Debes tener  una pauta claramente dibujada en tu mente. Pregúntate a ti mismo: ¿Adónde te diriges? ¿Cuál es tu objetivo exacto? ¿Has visualizado lo que realmente quieres? Si el éxito es medido en términos de riqueza ¿Se puede fijar la cantidad en cifras? Si es en términos de logros ¿Puedes explicarlo definidamente?

Te tienes que hacer éstas preguntas porque en sus respuestas están los factores que determinarán tu vida por completo a partir de ahora. Parece extraño pero sólo una de cada cien personas puede responder éstas preguntas.

La mayoría de las personas tienen un deseo general de tener éxito pero más allá de eso todo está indefinido. Simplemente van a lo largo del día a día imaginando que si tienen un trabajo hoy, lo tendrán también mañana y que de alguna manera asegurar su vejez. Son como corchos que flotan sin rumbo en el agua, dibujados de esta manera y dejándose llevar por varias corrientes, manteniéndose en la orilla o convirtiéndose en agua y finalmente hundiéndose.

Por lo tanto, es vital que sepas lo que realmente quieres en tu vida, tienes que saber hacia dónde te conduces y mantener un objetivo a la vista. Eso por supuesto es el panorama general, no importa si quieres un trabajo o uno mejor, una nueva casa, un terreno en el campo o sólo un nuevo par de zapatos. Tienes que tener una idea fija antes de que consigas lo que buscas.

Recuerda que hay una gran diferencia entre una necesidad y un deseo. Tu podrías necesitar un coche nuevo para ir a trabajar y puedes desear uno para dar comodidad a tu familia. Por el negocio lo comprarás por necesidad, por tu familia planearás tenerlo lo antes posible. Para comprar este coche leerás folletos y visitarás comerciales, porque es un modelo que no has tenido antes, algo que te añadirá responsabilidades y te obligarán a buscar nuevos poderes de jucio entre ti mismo y los nuevos recursos externos. Desear algo nuevo, algo diferente, que va a cambiar tu vida te hace ejercer un esfuerzo extra y el poder de creer sólo entra en acción con aquellas fuerzas internas por las que tú añades lo que llamamos valor extra a tu vida.  

Por eso, si tú esperas alcanzar algo o ganar más de lo que tienes ahora, empieza con un deseo. Es la primera fuerza motivadora en todos nosotros, sin un deseo que todo lo consume, nada se puede alcanzar o ganar. Sin embargo, como verás, hay más que un simple deseo.

Soy consciente de que los metafísicos dicen que los deseos son cosas, esto podría ser en un sentido general, pero para que su efecto llegue a nosotros individualmente, este deseo no será real hasta que nosotros les demos vida con nuestros propios pensamientos o a través del trabajo de nuestra imaginación.

Esto puede ser un poco extraño de leer, en principio pero lo podrás ver más claramente con estos pequeños ejemplos. Por ejemplo, se aconseja usar botas de goma para salir cuando llueve, todos hemos oído la frase “si no lo haces cogerás un resfriado”. Este pensamiento nunca tuvo el más leve efecto en mí, nunca he usado botas de goma desde que era un niño pequeño, usaba mis zapatos y tenía los pies mojados cientos de veces, a menudo por varias horas y no recuerdo haber cogido un resfriado por ese motivo. Muchas personas tienen miedo de las corrientes de aire, pero siempre he pensado que si coges un resfriado por estar en una corriente de aire es por tus pensamientos temerosos que por las corrientes de aire en sí mismas. Me sentaba al lado de corrientes de aire por largos períodos del día, por la noche dormía en la esquina de una habitación que tenía ventanas a los dos lados. Me crie en todo tipo de climas, con el viento siempre alrededor pero nunca tuve resfriados por ese motivo porque no tenía esos temores.