Ho’oponopono: ¿Por qué funcionan las cuatro frases?

Lo siento. Por favor perdóname. Gracias. Te amo.

¿De dónde vinieron estas frases?

Joe Vitale, autor de los Libros Cero Límites y En el cero, que nos explican detalladamente sus descubrimientos y experiencias  con el Ho’oponono, nos dice que no se puede saber exactamente dónde se originaron las frases, puede ser que hayan tenido la influencia cristiana con el sentido de arrepentimiento “Lo siento” y “Por favor, perdóname” pero que también es evidente que las creencias hawaianas, que es de dónde proviene el Ho’oponopono, podrían haber creado frases sobre la rendición a una Divinidad que podía sanar o dañar. Fuera como fuera que hayan llegado estas frases, miles de personas las repiten para sanarse a sí mismas de una larga lista de problemas.

¿Por qué funcionan estas frases?

El saber por qué funcionan estas cuatro frases es algo aún más difícil de responder que explicar su origen. Podría ser  que funcionen principalmente por el hecho de creer, es decir que sus resultados sean un efecto placebo, pero unido a la historia del Dr. Hew Len, que contribuyó con esta técnica a sanar y así luego cerrar el pabellón de un hospital, se vuelve fácil creer que las frases tienen poderes ‘mágicos’.

Si el poder proviene de la convicción en ellas o del hecho de decirlas, independientemente de lo que creas, eso nadie lo puede asegurar, pero las cuatro frases son palabras desencadenantes de un proceso más largo que sería el siguiente:

Cuando decimos “Lo siento” en realidad estamos pensando “Lo siento por cualquier programa que haya en mi interior que haya generado este problema”

Cuando decimos “Por favor, perdóname” en realidad estamos pensando “Por favor perdóname el hecho de que sea inconsciente de mis propios procesos de pensamiento”

Cuando decimos “Gracias” en realidad estamos diciendo “Gracias por liberar este programa de mi ser”

Cuando decimos “Te amo” estamos volviendo a la Fuente, la Divinidad o el Cero y dejamos limpia nuestra conciencia interior y estamos nuevamente abiertos a la Luz.

Lo cierto es que si tienes un problema o alguien comparte sus problemas contigo y repites estas cuatro frases, notarás cómo te tranquilizas, te conectas con tu fuerza interior, recuperas la fe y hallas esa respuesta que deseas encontrar para sanar ese evento. Pruébalo.

Lo siento. Por favor, perdóname. Gracias. Te amo.