El Decreto Más Poderoso

EL TRATAMIENTO DE TRATAMIENTOS

Metafisica 4 en 1 Volúmen II
El tratamiento que sobrepasa todos los tratamientos, que elimina y hace superfluos a todos los esfuerzos, decretos y repeticiones que conocemos.
Al despertar por la mañana, pensamos en el sol, nos visualizamos centrados en él y decimos la siguiente afirmación:
YO SOY LA RADIANTE, BRILLANTE PRESENCIA DE DIOS, SIN LIMITACIÓN, SIN TIEMPO NI EDAD, SIN IMPUREZA Y SIN IMPERFECCIÓN.
Al visualizarnos centrados en el sol, que abarca todo lo que nos rodea, hemos ampliado el brillo y la radiación de nuestro átomo permanente. Nos convertimos en un foco, un agente de Dios y todo lo que entra en tu radiación en ese día, se despierta a la presencia de Dios.
Todo aquello en lo que pensemos, hablemos, toquemos y lo que nos rodee, por Ley de Atracción queda iluminado por el brillo de la Presencia Divina y ya no le queda sino dos caminos:
1) Si es positivo, tiene que continuar perfeccionándose 
2) Si es negativo, tiene que comenzar a purificarse instantáneamente.
Lo más importante es que tu Presencia lo ha envuelto todo en un rayo antes incluso de que se lo hayas pedido, porque en tu meditación de la mañana y en virtud de tu afirmación, le abriste la puerta.
Puedes realizar esta afirmación para pedir por ti, por tu familia, por la gente que te rodea, por aquellos que ves que sufren… Piensa en esta Verdad, porque todos ellos poseen dentro de sí ese átomo permanente en el corazón, son también cada uno la Presencia de Dios que al haber sido contactadas con tu pensamiento, entraron en tu radiación, fueron contactadas por tu Sol.
Verás como poco a poco el tratamiento se te va extendiendo él solo y encuentras que todo el día, en cualquier circunstancia, este decreto acude a tu mente hasta que siempre estarás en contacto con la Presencia de Dios en ti y en los demás, en todo lo que te rodea y en todo lo que existe.